Y es que Nina (Natalie Portman) tiene el handicap de su alto grado de auto-presión e inseguridad junto la que ejerce su entorno cercano, lo que la conduce a una obsesión enfermiza por alcanzar la perfección. Posee una técnica exquisita pero carece de una válvula de escape emocional. Su aspecto (y seguramente su estado) virginal y delicado la hacen idónea para encarnar un digno cisne blanco. Transmite la sensación de pureza y fragilidad de una forma brillante.


La película de Aronofsky nos narra el particular progresión esquizoide de una solitaria bailarina que está sobreprotegida por su madre, que admira a su desencantada antecesora, que se siente atraída por su coreógrafo y que está fascinada y celosa por el encanto de su única amiga/rival. Esa cuatro relaciones son los cuatro pilares en los que se basa la personalidad del personaje interpretado de forma brillante y perfecta por Natalie Portman. Su Oscar es más que merecido porque realiza un tour de force antológico. En las distintas situaciones que se le presentan te la crees al 100%. La llamada desde el baño es una muestra de emoción y dulzura. Tras su charla en el despacho de Thomas sientes la decepción de Nina. En los ensayos la ansiedad se palpa. Y el último cuarto de hora es tensión y delirio constante.
Otro acierto es el castings de secundarios. Vincent Cassel es un tipo que ya de por si cae en gracia ya haga pantomimas como Oceans Twelve o peliculones como El Odio. Y eso que el 99% de los hombres deberíamos odiarle por estar casado con Monica Bellucci. Lo que sé es que clava su papel de manipulador, seductor, estirado y tirano coreógrafo.
Barbara Hershey es la controladora madre que mira con entusiasmo el ascenso profesional de su hija pero que sabe o intuye los problemas psicológicos por los que atraviesa, bulimia incluida, e intenta pararla los pies. Su mirada llena de lágrimas tras la representación dice más que mil palabras.
Mila Kunis hace el papel de la guapa y salvaje Lily (una mujer con dos alas tatuadas en la espalda que mientras cena se toma MDMA) siendo el catalizador de todos los temores de Nina, pero también es la que le descubre nuevas experiencias. Yo la hubiera nominado al Oscar porque casi roba la película a Portman. Para mi es el descubrimiento del film. Y Winona Rayder es Beth, un papel corto pero necesario como la estrella desplazada por las nuevas generaciones. Da el toque de terror al film.
La puesta en escena es sensacional y habrá imágenes que se quedarán para la historia del cine por lo poderosas e hipnóticas que son especialmente toda la parte final y la “transformación” con plumas incluidas. La atmósfera de tensión y mal rollo está presente a lo largo y ancho de todo el film y algún momento gore (tijeras, uñas, padrastros, limas) da un yu-yu de tapar los ojos. El ambiente malsano va in-crescendo según la locura de la protagonista avanza. Para dar un final elevado al cubo con la música de Tchaikovsky. Quizás me esperaba más de Clint Mansell en la banda sonora.
P.D 1: Soy de los que les gustó a rabiar La fuente de la vida
P.D 2: Sketch del SNL con Jim Carrey