lunes, 26 de diciembre de 2011

In Time, sin agallas


Muchas ganas tenía de pillar por banda a In Time. ¿Lo motivos? La nueva película de Andrew Niccol director de esa soberbia cinta sci-fi llamada Gattaca, de la sátira S1mOne y de la más que recomendable El señor de la guerra (el último film decente de Nicholas Cage ¡snif!). En el reparto actoral, vale que está Justin Timberlake (que últimamente le tenemos hasta en la sopa) pero la presencia de mi queridísima Amanda Seyfried y, sobre todo, de Cillian Murphy me hacía creer que la ecuación sería positiva sobre todo por el factor de la trama.

“¡A correr que el tiempo vuela!”

La premisa inicial de la que parte todo el tinglado montado por Niccol es MUY, PERO QUE MUY BUENA. Esta consiste en un futuro donde el reloj biológico del ser humano se para a la edad de los 25 años. En ese momento aparece un contador verde en su antebrazo derecho que le dota de un año de vida. El tiempo se convierte en capital y moneda de cambio. A través de las muñecas ese contador puede subir o bajar. Funciona como una tarjeta de crédito y si tu saldo es cero te da un calambrazo a la altura de la espina dorsal y mueres. Los más ricos (los menos) acumulan ingentes cantidades de dinero tiempo lo que les permite vivir casi en la inmortalidad. Los más pobres viven al día por conseguir horas, incluso minutos, que les permita sobrevivir. Lo dicho, un argumento lleno de posibilidades que el director y guionista jamás explota.

En ese aséptico futuro las personas viven en distritos de franjas horarias separados por peajes. Esto hace que los menos afortunados no puedan salir de guetto/barrio. Y en uno de estos barrios obreros (con sus bandas mafiosas y todo) se encuentra nuestro héroe Will Salas (Justin Timberlake) que vive lo más dignamente posible con su tremendísima madre (Olivia Wilde). Él acepta el sistema, duerme poco y corre mucho, apurando cada segundo y minuto. Trabaja en una nave industrial junto a su borrachín compañero interpretado por Johnny Galecki (Big Bang Theory). El caso es que Will Salas tiene un golpe de fortuna al salvar a un hombre con tendencias suicidas que tiene un preciado siglo en su antebrazo. Ese siglo pasa a Salas y, por caprichos del destino, el sistema (gracias a la inflación de precios como metáfora) se carga a su madre, lo que le da al protagonista un motivo para cambiar las cosas . Así que lo primero que hace es irse a la lujosa zona horaria de los ricos donde no se conocen las prisas. Allí conoce al Emilio Botín de la historia (el humano más longevo, dueño de gran parte del crédito del tiempo) y se queda prendado de su hija Sylvia Weis (oh! los dos protas tienen siglas capicúas WS/SW ¡que ingenioso!). Por otro lado tenemos al personaje de Cillian Murphy como uno de los “guardianes del tiempo”, una organización que se encarga de encontrar ese tiempo extraviado/ robado/ apropiado indebidamente. Llevamos media hora de película y todas las cartas están sobre la mesa. Estamos atrapados por la trama y cuando pensamos que tiene que explotar y ser mordaz, va y se caga en los pantalones. Se convierte en un film de acción y persecuciones del montón.

“Pues aquí seguimos corriendo. Ni Forrest Gump ¡oiga!”

Esto no nos lo podemos esperar del hombre que escribió el libreto de El Show de Truman. Aquí nos regala una película globo que de repente se desinfla. Y lo que es peor se desinfla de forma chusca, repetitiva y con unos agujeros en el guión del tamaño de un queso gruyer. Perdí la cuenta de la cantidad de escenas donde Timberlake y Seyfreid corren de la mano, ella con unos tacones de infarto por cierto. Una pareja que de repente son Robin Hood, que lo mismo se dan por rendidos o que se convierten en Bonnie & Clyde. Con sus personajes ocurre una digi-involución. Cuanto más avanza la trama, más vacíos y superficiales parecen los protagonistas. Todo se vuelve más noño y se produce porque sí, casi sin ninguna lógica. Y ahí está un pobre Cillian Murphy que guarda la compostura como puede y acaba por convertirse en el personaje más interesante, a pesar de su ridículo final.

“¿Dónde carajo me he metido?”

Y en cuanto a los agujeros del guión aparecen en todo el tramo final y la conclusión. Para los que la hayan visto solo diré una escena: la de los guardaespaldas (eso sí que es pura sci-fi). Aunque también podría referirme a la última aparición del sacerdote o como se resuelve la trama de la organización de “los guardianes del tiempo”.

La última película hecha en Hollywood que tuvo un par de cojones haciendo una feroz crítica al consumismo fue El Club de la Lucha. Se pegó un batacazo en taquilla y hoy en día es una obra de culto. In Time es un film que pretende criticar al capitalismo más salvaje (el que vemos en la actualidad) donde de una crisis brutal afecta a la mayoría de la población mundial mientras una elitista minoría se hace aún más rica. Pero en algún punto de proceso Niccol se daría cuenta que es contraproducente morder la mano que te da de comer y se achantó, si es que los productores no metieron mano. Nos deja un mero entretenimiento con la sensación de lo que pudo ser y no fue (y lo que no es, ni mucho menos, es la Gattaca del SXXI). In Time fue Trending Topic en Twitter el día de su estreno en España y ya ha recaudado 1 millón y medio de euros en nuestra taquilla pero con el paso del tiempo nadie la recordará. Y hasta Amanda Seyfried sale fea con ese pelucón a lo Cleopatra (¡ya lo he dicho!) .


“Si piensas que te he destripado la peli, mira el trailer”

_____________________________
Crítica publicada también en El nido del canalla

martes, 3 de mayo de 2011

Aprovechando que hoy es el día de Libertad de Prensa...

...voy a rescatar una pequeña reflexión que escribí hace un año para una práctica de Periodismo. Es un comentario del primer capítulo del libro "Los cínicos no sirven para este oficio" de Ryszard Kapuscinsky. Y que en cierta parte refleja mi visión sobre la profesión:

"El libro del periodista polaco se basa en una conferencia que ofreció en Italia donde examina la profesión periodística en base a unas preguntas de su interlocutora y del público.

Lo destacable es que para Kapuscinsky el periodismo es una profesión altamente vocacional y para la que no todos sirven. No es una profesión al uso. Uno es periodista durante 24 horas al día durante todos los días del año. Si bien es cierto que establece dos niveles donde una parte de la profesión es mecánica y artesanal como un oficio cualquiera donde da cabida al 90% de los periodistas también da por su puesto un nivel creativo que hace al periodista que escribe único en su forma de ver, describir y opinar sobre la realidad, así como aportar ambiciones personales para introducir un intento de transformación. Desde este punto de vista nos preguntamos hasta que punto podría considerarse el periodismo como un arte. Un artista necesita formación, vocación y talento para hacer llegar su mensaje u obra a un público ¿el buen periodista no busca lo mismo?

Para todo esto el periodista no debe acomodarse y ser pasivo. El periodismo es una actividad que se hace desde la acción investigadora del mundo que nos rodea para luego describirlo lo más fielmente posible. Todo ello dentro desde una honestidad subjetiva que es intrínseca no sólo al periodista sino a todo ser humano. Hay que partir de la base que la objetividad no existe. El estudio y la actualización es la condición que debe hacer del periodismo algo profundo y dinámico. Quizá tanto esfuerzo, conjugado con la precariedad laboral de la profesión, hace que al periodista le falte compromiso y siga las pautas de lo establecido. O peor aún, que su frustración haga que abandone el barco de realizar información. Un problema actual del periodismo es, según Kapuscinsky, la división entre dos tipos de categorías los periodistas en sí y los directores de los medios que actualmente no tienen ningún tipo de formación periodística, simplemente son gestores de empresas que quieren obtener el mayor beneficio económico de su negocio: El tráfico y difusión de información.

Para un buen director el verdadero periodismo es el intencional, más allá de la cantidad de intereses políticos-económicos que puedan manipular la información, el que intenta provocar un cambio fijando un objetivo. El buen periodista es aquel que sabe explotar el potencial de sus fuentes. La principal fuente son las personas y el periodista deberá ser lo más empático posible para obtener la mayor información posible en el tiempo de que disponga. La empatía con las personas, lugares y entorno (lo que denomina impodonderabilia) hace que la profesión tenga un carácter intuitivo. A pesar de problemas como las distintas lenguas o idiomas, sin buena intuición no se obtendrá una información satisfactoria.

El poder del periodismo reside en que es el instrumento con el que crear una opinión pública. El problema de los grandes grupos de comunicación no es el de ofrecer una imagen del mundo sino no ser desbancados por la competencia y cumplir con quienes les sufragan (al final todo es un negocio). El resultado de esto es que la información se convierta en algo homogéneo. Con ello la opinión pública puede estar altamente manipulada al dejar de ofrecer la otra cara de la realidad. La que directamente se oculta por los mass-media o aquella que no interesa denunciar y mostrar porque en el mercado no vende. Para ello hace falta un tipo de periodismo comprometido que no solo describa situaciones sino que aporte soluciones, en definitiva, la esencia del periodismo social y de servicio."

A lo que añado: hoy es el día de todos los estudiantes, profesores, colegas, becarios y parados que buscamos nuestro sitio en un sector profesional díficil pero que amamos. Que nadie nos calle. Ni siquiera nosotros mismos. Nuestra arma es la palabra, nuestra munición la integridad y la pasión.

jueves, 24 de marzo de 2011

Sobre Blade Runner y secuelas innecesarias

Es muy posible que ocurra, no se sabe cuando pero la maquinaria ha comenzado a funcionar. Lo de la precuela/secuela de Blade Runner parece ir en serio y ya se están negociando los derechos entre productoras. Momento ideal para hacer un repaso a las continuaciones de títulos que hacen realidad el dicho de segundas/terceras/cuartas partes nunca fueron buenas.

La noticia saltaba a primeros de mes en webs como Slashfilm. Warner Bros y Alcon Entertainment (productora detrás de títulos como El libro de Eli o The Blind side) estaban en conversaciones finales para asegurar todos los derechos relativos de cine y TV de la franquicia de precuelas y secuelas de Blade Runner que tienen en mente llevar a cabo.

Por ahora no se conocen muchos detalles de la situación aunque se ha publicado que los derechos de Alcon sobre la franquicia serán totales, con la exclusión de poder rehacer el material original. Lo que sí puede hacer la compañía es producir proyectos basados en las situaciones que introdujo la película de 1982.


“Corriendo, haciendo honor a su título”

“El ámbito Blade Runner es algo así como irresistible. Y el extraordinario ritmo de avances tecnológicos desde el estreno del film original da a entender que hay muchas oportunidades de hacer algo fresco. El riesgo no consiste en hacer una peli, sino encontrar una historia que justifique realmente el regreso a una de las grandes historias de ciencia ficción” ha declarado Andrew Kosove, el que sería el posible productor del film. La intención de hacer algo está ahí, pero lo único cierto es que no veremos ningún remake. Ni siquiera se sabe si existe algún guión acabado. En cuanto a rumores de directores para la nueva franquicia, el propio Kosove ha dejado caer el nombre de Christopher Nolan o un director que se le parezca en su metodología de trabajo.

La película de Ridley Scott es considerada una obra maestra de la ciencia ficción. Es un ejemplar de cine especial en el que se dieron multitud de factores y circunstancias coyunturales que le dan ese aura de mito. Es icónica y de culto. Desgraciadamente, todo lo que ha salido a la sombra de esta historia futurista ha sido más bien mediocre, empezando por las novelas oficiales de las aventuras de Deckard y compañía. Aunque un servidor recuerda con cierta nostalgia aquella aventura gráfica que salió para PC en 1997 y en la que te ponías en la piel de un Blade Runner novato (había 5 finales alternativos del videojuego).

“Encuentra al replicante”

Por eso, al pensar en lo que podrían hacer con este clásico me da por recordar ejemplos de otras precuelas/secuelas que por querer explotar la gallina de los huevos de oro nos dejaron a todos con un sabor agridulce.

A continuación muestro unas cuantas:

Matrix Reloaded y Revolutions: Matrix por sí sola ya es una gran película. Es un pastiche de ideas de otros con mucho mito de la cueva de Platón entre ensaladas de tiros y efectos especiales revolucionarios (bullet time). Con Reloaded tragué porque amplió el universo de la matriz, incluso la escena del Arquitecto me pareció reveladora. Con Revolutions me dí cuenta que todo fue un sacacuartos. ¿La paz? ¡qué final es ese! Como diría Reg del Frente Popular de Judea: “¡Que te folle un pez!”

Piratas del Caribe: La primera fue cine de aventuras clásicas, renovadas y divertidas. Con un protagonista cautivador y unos secundarios a la altura. En el Cofre del Hombre Muerto, Davey Jones es un prodigio pero Sparrow empieza a cansar con el más difícil todavía y Bloom va de soso a cara-tabla. En la tercera directamente te aburre todo salvo Barbosa. Este año se estrena la cuarta con nuestra Pé, sólo pido que me entretenga.


"G.Rush siempre será el amo"

X-Men 3: Tras un inicio de la franquicia muy bueno hubo una segunda parte sobresaliente pero tras la espantada de Brian Singer para rodar (la insulsa) Superman Returns deberían haber aparcado este proyecto sin pies ni cabeza, en donde los actores estaban para cobrar el cheque y largarse cuanto antes.

Batman (las de Schumacher): Vale, Tim Burton no captó la esencia del personaje de Bruce Wayne/Batman. Es cierto que se centró más en los villanos, pero al menos, tanto Batman como Batman Vuelve tienen una magia especial. Schumacher con Batman Forever mete un bajón considerable sin llegar a la vergüenza ajena. Con Batman y Robin se postuló como serio organizador de macroeventos discotequeros para la semana del Orgullo Gay. Hasta el mismo George Clooney dijo pulicamente que es el único trabajo del que se arrepiente. Por rescatar algo de estos Films diría que sus bandas sonoras no están mal: U2, Seal, Smashing Pumpkins y Los Piratas, entre otros. ¡NOLAN, QUÉ BUENO QUE VINISTE!

Indiana Jones y el Reino de la calavera de cristal: Repite este mantra conmigo NUNCA SE RODÓ, NUNCA SE RODÓ, NUNCA SE RODÓ…

Parque Jurásico: Seguimos con Spielberg. Sus dinosaurios nos conquistaron a todos. El mundo perdido fue mucho más floja, incluso el propio director declaró que la rodó exclusivamente por dinero. No tenía el factor sorpresa de su predecesora pero aún así hay escenas que no olvidamos. La tercera la dirigió Joe Johnston y volvió Alan Grant como personaje central ¿Alguien se acuerda de ella? Yo no.

Star Wars (Episodios I, II, III): Las clásicas son intocables por eso millones de fans, y los que no lo son, esperaban con impaciencia la historia del paso al Lado Oscuro de Anakin Skywalker y la creación del imperio galáctico. George Lucas necesitó tres películas y efectos especiales a cascoporro para contarlo (se dice que En la amenaza fantasma solo hay un plano que no fue retocado por ordenador, en el resto ni eso). En realidad con tres cuartos de material podría haberlo hecho, y más de la mitad sería de La venganza de los Sith. En esta trilogía hay escenas realmente emocionantes para vivir en una sala de cine (las carreras de vainas por ejemplo) pero en conjunto sabes que no mereció la pena esperar tanto tiempo para que te hablen de micronianos como si fueran el Espíritu Santo o empalagosas escenas de Anakin y la “asaltacunas” de Padme Amidala.

La Jungla 4.0: Como película de acción está muy bien, como secuela de las aventuras del teniente John McClane es infumable. De un antihéroe corrosivamente irónico, vulnerable y mal hablado, pasamos a un Action-man que todo lo puede, incluyendo surfear en el ala de un Jet de combate fuera de control. Y si además le reduces sus tacos, solo puedo decir: ¡¡Bruce no hagas la quinta!! Aunque por un quinto párrafo de los chicos de Guyz Nite no me importaría.


"No me canso de escucharla"

El exorcista, El comienzo: La rodó y montó de nuevo el finlandés Renny Harlin sustituyendo a Paul Schrader porque según la productora faltaba acción tras ver la versión del director de Michigan. ¿Hace falta decir más?

Torrente: La primera es una parodia realmente buena, la segunda una sucesión de sketches de humor grueso con más o menos gracia, la tercera un suplicio, la cuarta… solicito que alguien de El nido del canalla se anime a ir al cine para hacer la crítica.

Y después de meteros miedo con todas estás secuelas y precuelas también hay que ver aquellas que aguantan el tipo y que hasta superan al original. Pero eso será para un artículo más positivo porque, viendo los precedentes, permitidme que dude lo que puede salir de una revisión del universo de Blade Runner. Por ahora intentaré perder de mi memoria todo el listado anterior, como se pierden las lágrimas en la lluvia.

_________________________
Artículo de un servidor publicado previamente en la sección La madriguera de Topos de la web El Nido del Canalla

lunes, 14 de marzo de 2011

Quentin, te quiero / Tarantino, te odio

Carta abierta de un fanboy bipolar que repasa a grandes rasgos la carrera de Mr. Q:

Quentin, te quiero por esa filmoteca que tienes por cabeza de tus días de currante en un videoclub de Manhattan Beach en Los Ángeles. Porque de tu melón nació la historia de amor verdadero de Clarence y Alabama, aunque aquí la tildáramos como Amor a quemarropa. Te quiero por darnos a Drexl y por poner palabras a una de las muertes más dignas del Hollywood moderno con ese cara a cara entre Dennis Hopper y Christopher Walken rodado por Tony Scott. Porque además tuviste dignidad y no quisiste aparecer como guionista en la tergiversación que hizo Oliver Stone de tu historia original de Mickey y Mallory en Asesinos Natos.



Quentin, te quiero porque irrumpiste como director y actor descubriéndonos el verdadero significado de cierta canción de Madonna. Porque rodaste una intensa intriga de ladrones, policías y atracos frustrados en apenas cuatro escenarios.

Tarantino, te odio porque cada vez que escucho “Stuck in the middle with you” veo a un sádico y bailarín Michael Madsen torturando a un policía. Porque al poner de moda el “Hooked on a Feeling” salieron multitud de remixes infumables de la versión de Blue Swede. ¡Si hasta El Corte Inglés se aprovechó del tirón de la canción de marras!


Quentin, te quiero porque nos enseñaste a distinguir las pequeñas diferencias de lo mundano. Porque un masaje en los pies no es solo un masaje en los pies. Por mostrar la lealtad humana por un simple reloj de pulsera. Porque has conseguido que creyentes y ateos memoricen tu versión de un pasaje de la Biblia, Ezequiel 22 17 para ser exactos. Por ese baile de Vince y Mia. Y por solucionar problemas de forma eficiente. No hemos probado tu café pero dicen que es delicioso.




Tarantino, te odio porque la Big Kahuna no existe y porque los cigarros Red Apple no los venden en los estancos. Porque tu chiste de Desperado no me hizo gracia. Te odio porque mientras bebías cerveza por la pierna de Salma Hayek estabas saliendo con Poderosa Afrodita.

Quentin, te quiero por la divertida y estúpida apuesta que pueden hacer tres ricachones borrachos en una Nochevieja en la suite de un Hotel de cuatro habitaciones. Te quiero por las agallas de Pam Grier/Jackie Brown. Por la pérdida de papeles de De Niro con Bridget Fonda y por el diálogo posterior con Samuel L. Jackson en la furgoneta.

Tarantino, te odio por el díptico vacío que es Kill Bill. A pesar de su espectacularidad y de rescatar a tu diva y musa (una Uma que estaba dando tumbos) no nos contaste nada. Solo en momentos muy puntuales, como el monólogo final de Bill, se aprecia algo de tu esencia. Y a pesar de todo nos entretuvo.




También te odio por tu otro díptico “a pachas” con tu amigo Robert Rodríguez donde aburriste al personal. Al igual que en la larguísima escena del bar en Malditos Bastardos, donde más de uno bostezó; Hablando de tu película ambientada en la II Guerra Mundial, te odio porque nos vendiste un escuadrón de bastardos para solo presentar a 5 de ellos, y dos de forma muy desdibujada. En realidad fue la historia de otra venganza más, esta vez de una joven judía, donde demostraste tu amor al cine en forma de continuos homenajes.

Pero Quentin, te quiero por regalarnos el maravilloso personaje de Hans Landa y descubrir al mundo a Christopher Waltz. Soberbio ese primer capítulo en la lechería de Lapadite.



Ahora parece que andas enfrascado en un nuevo proyecto para rodar tu deseado spaghetti western en España, y con Enio Morricone a la partitura. Será un nuevo homenaje cinéfilo al maestro Leone y al subgénero de buenos, feos y malos del Oeste. Un servidor la esperará con impaciencia para seguir queriéndote y odiándote, Quentin Tarantino.

________________________________
Artículo escrito y publicado para la sección de cine La madriguera de Topos de la web El nido del Canalla

lunes, 28 de febrero de 2011

Cisne Negro, perfecta obsesión

“¿Te la follarías?” Esa es la pregunta que realiza el coreógrafo Thomas Leroy (Vincent Cassel) al compañero de baile de la bella solista principal durante uno de los primeros ensayos de la nueva versión del Lago de los cisnes que prepara. La respuesta es un NO.

Y es que Nina (Natalie Portman) tiene el handicap de su alto grado de auto-presión e inseguridad junto la que ejerce su entorno cercano, lo que la conduce a una obsesión enfermiza por alcanzar la perfección. Posee una técnica exquisita pero carece de una válvula de escape emocional. Su aspecto (y seguramente su estado) virginal y delicado la hacen idónea para encarnar un digno cisne blanco. Transmite la sensación de pureza y fragilidad de una forma brillante.


Pero ser la solista que reemplaza a la estrella de la compañía (Winona Ryder) conlleva representar la otra cara de la moneda: el cisne negro. Los movimientos son los correctos y Nina los ejecuta de forma fría y frígida. La sensualidad y seducción que debe derrochar el personaje brillan por su ausencia (aunque el personaje de Cassel intuya que están ahí) porque Nina es incapaz de soltarse la melena y evocar esas sensaciones con sus pasos. Tiene tanto control que en realidad es una reprimida emocional y sexual. Y en la búsqueda de la perfección de nuestra protagonista, este escollo le pasará factura porque la obsesión se convierte en paranoia. Sobre todo cuando entra en escena Lily, su némesis en forma de nueva compañera (Mila Kunis) que sí se ajusta a lo que exige el director para un cisne negro.


El ballet es una de esas profesiones de alto sacrificio personal para una corta vida profesional. Triunfar como bailarín/a es difícil porque se exige brillantez y genialidad. Y el proceso para buscar y encontrar ambos no es un camino de rosas. Darren Aronofsky mira a este particular mundo para presentarnos una interesante propuesta cinematográfica que entremezcla el drama, el suspense, el thriller psicológico y hasta juega con el terror.

La película de Aronofsky nos narra el particular progresión esquizoide de una solitaria bailarina que está sobreprotegida por su madre, que admira a su desencantada antecesora, que se siente atraída por su coreógrafo y que está fascinada y celosa por el encanto de su única amiga/rival. Esa cuatro relaciones son los cuatro pilares en los que se basa la personalidad del personaje interpretado de forma brillante y perfecta por Natalie Portman. Su Oscar es más que merecido porque realiza un tour de force antológico. En las distintas situaciones que se le presentan te la crees al 100%. La llamada desde el baño es una muestra de emoción y dulzura. Tras su charla en el despacho de Thomas sientes la decepción de Nina. En los ensayos la ansiedad se palpa. Y el último cuarto de hora es tensión y delirio constante.

"¡Espléndida!"

Otro acierto es el castings de secundarios. Vincent Cassel es un tipo que ya de por si cae en gracia ya haga pantomimas como Oceans Twelve o peliculones como El Odio. Y eso que el 99% de los hombres deberíamos odiarle por estar casado con Monica Bellucci. Lo que sé es que clava su papel de manipulador, seductor, estirado y tirano coreógrafo.

"Deberes para hoy: Cómprate un Dildo y úsalo ."

Barbara Hershey es la controladora madre que mira con entusiasmo el ascenso profesional de su hija pero que sabe o intuye los problemas psicológicos por los que atraviesa, bulimia incluida, e intenta pararla los pies. Su mirada llena de lágrimas tras la representación dice más que mil palabras.

Mila Kunis hace el papel de la guapa y salvaje Lily (una mujer con dos alas tatuadas en la espalda que mientras cena se toma MDMA) siendo el catalizador de todos los temores de Nina, pero también es la que le descubre nuevas experiencias. Yo la hubiera nominado al Oscar porque casi roba la película a Portman. Para mi es el descubrimiento del film. Y Winona Rayder es Beth, un papel corto pero necesario como la estrella desplazada por las nuevas generaciones. Da el toque de terror al film.

"¡Diosa!"

La puesta en escena es sensacional y habrá imágenes que se quedarán para la historia del cine por lo poderosas e hipnóticas que son especialmente toda la parte final y la “transformación” con plumas incluidas. La atmósfera de tensión y mal rollo está presente a lo largo y ancho de todo el film y algún momento gore (tijeras, uñas, padrastros, limas) da un yu-yu de tapar los ojos. El ambiente malsano va in-crescendo según la locura de la protagonista avanza. Para dar un final elevado al cubo con la música de Tchaikovsky. Quizás me esperaba más de Clint Mansell en la banda sonora.



Es una muy buena película que recomiendo ver pero personalmente me falla el final del personaje de Nina. Que aparte de ser obvio, sencillamente no me lo creo por la forma de darse. Demasiados paralelismos con la tragedia de la propia obra que representa y sobre todo es un final casi calcado al anterior film del director, “El Luchador” (el proyecto original unía el wrestling con el ballet). Además resulta poco creíble. Hubiera preferido otra fórmula en la que quizá se perdiera espectacularidad para el espectador pero se hubiera ganado mayor realismo.

P.D 1: Soy de los que les gustó a rabiar La fuente de la vida
P.D 2: Sketch del SNL con Jim Carrey


miércoles, 16 de febrero de 2011

The Fighter, bienvenidos al Show de Bale

La historia basada en hecho reales es sencilla. Mickey Ward admira a su hermano mayor Dicky, un boxeador que ha puesto en el mapa al pueblo de Lowell (es conocido como El orgullo de Loweel) ya que fue capaz de vencer a Sugar Ray. Le admira tanto que sigue sus pasos en el mundo del boxeo. Micky es de origen irlandés, y por encima de todo se debe a su familia. Su madre es su manager y su hermano, dado de baja en el deporte y de alta en fumar crack, es su entrenador. La carrera pugilística del reservado Micky va más mal que bien. Como toda buena historia de boxeo conocerá a una chica, superará las adversidades familiares y triunfará en el ring. Tiene todos los tintes melodramáticos de un telefilm de Antena 3 al mediodía sino fuera por sus actores en general, su correcta y clásica dirección de David O´Russell y un Christian Bale que es harina de otro costal.

"El cartel con Bale por delante de Wahlberg es premonitorio"

Porque The Fighter, con 7 nominaciones a los Oscar (dirección, película, montaje, actor y actrices secundarias y guión adaptado), es el show de nuestro Patrick Bateman favorito. Christian Bale es un actor de método y no me sorprendería nada que hubiera fumado crack de verdad para dar vida a Dicky Eklund, el boxeador venido a menos. Da todo un curso de cómo no ver a un actor sino a un personaje hablador y fanfarrón a la par que yonki de Callejeros. Eclipsa a todo el que sale a su lado y su transformación física no llega a los niveles que alcanzó en El Maquinista pero se le acerca. Si vemos a los dos hermanos reales en los títulos de crédito finales, se ve como el galés ha conseguido plasmar el espíritu del verdadero Dicky.




Y aunque la vida que se nos cuenta es la de Micky Ward es el personaje de Bale el epicentro que desencadena toda la trama ¿Esto va en contra del resto de actores? Pues a Mark Wahlberg se lo come con patatas pero es cierto que su personaje es así de callado e introspectivo. Un chico tímido que necesita del apoyo de su hermano aunque sepa que no puede confiar en él por su problemas con las drogas. Su otro entrenador, el policía del pueblo Mickey O´Keefe (interpretándose a si mismo) no lo pueden ver ni su madre, ni su hermano pero para el joven Ward es tan primordial como los consejos y estrategias de Dicky.


Trailer

El reparto femenino no se queda atrás. Tanto Amy Adams como Melissa Leo han conseguido nominación al Oscar. La primera hace de camarera post-universitaria de sueños rotos y de fuerte carácter que será el amor del púgil y la que le haga abrir los ojos para cargase de valor y enfrentarse a las decisiones familiares que condicionan la vida del protagonista. Decisiones que lleva el personaje de Melissa Leo, la madre del clan de los Ward-Eklund (son hermanos de distinto padre) con su propia escolta de hijas treintañeras sin oficio ni beneficio (ojito a la escena de la presentación formal de Amy Adams como novia oficial, impagable). Una madre que siempre protege al hermano mayor y se niega a ver la realidad de que es un toxicómano de tomo y lomo que sin querer perjudica a su otro retoño. Su actuación esta llena de matices pero porque su personaje es mucho más tridimensional.

También destaca la acertada banda sonora y la puesta en escena de los combates. Son recreados de forma muy realista y ajustados a la perfección a la realidad. Un calco vamos.


"Así terminó en la realidad, la película lo muestra igual"

La conclusión es que es una buena película de argumento ya más que visto que da otra vuelta de tuerca al clásico Rocky y que entretiene en sus dos horas de duración. Gracias sobre todo a la camaleónica e intensa presencia de un Bale que se llevará su Oscar de secundario de calle, aunque tendría que haber estado nominado a actor principal.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Reinterpretando una canción

Are you hearing me?
Like I'm hearing you?

“The test” pertenece al disco Come with us de los Chemical Brothers, publicado en 2002. Era su cuarto álbum de estudio y para cerrarlo eligieron esta canción, que cuenta con la voz del sin par Richard Ashcroft (el que fuera el líder y cantante de The Verve). Llegó a salir como single con un videoclip que todavía me sigue asombrando.

Según los propios Tom Rowlands y Ed Simons "The test" es un tema que hace referencia a la experiencia lisérgida que una persona puede tener al probar el LSD. Vamos, lo que es "un viaje" comprando un billete ácido. Hay partes de la letra que sugieren esta teoría y el videoclip no deja lugar a dudas.

Sin embargo para mí, este tema, tiene otros significados más profundos y menos lúdicos. Incluso creo que en realidad es una canción de amor, porque seamos sinceros, cuándo nos enamoramos ¿nuestra percepción de la realidad no cambia del mismo modo en que si estuvieras drogado?. ¿El amor no es acaso el chute de la droga más pura que tenemos los seres humanos.? A veces pienso en quién soy yo para llevar la contraria a los propios creadores. Entonces me acuerdo lo que escribió Isaac Asimov en su Opus 100, donde decía:

"Una vez escuché un filósofo alemán (era alemán, de verdad, y era profesor de filosofía) que examinaba con todo detalle uno de mis relatos, sin saber que yo estaba entre el auditorio. Después de la conferencia, me levanté para discutir algunos puntos de su interpretación, y le dije, pensando que aquello lo dejaría fulminado: "Después de todo, da la casualidad que yo soy el autor de la narración."

"Oh", dijo él, "¿es usted Isaac Asimov? Estoy encantado de contarle entre nosotros y soy gran admirador de su obra, pero dígame -¿Qué le hace pensar que por haber escrito la obra sabe algo sobre ella?"

“He tratado de no olvidar nunca esta lección."


"De gallina la piel"


P.D: Mi realidad no está alterada ni por sustancias estupefacientes ni por otras cosas, por ahora...